Por qué la fuerza no es la respuesta
La mayoría de los principiantes piensan que un buen remate consiste en golpear lo más fuerte posible. En realidad se trata de timing, colocación y golpear el balón en el punto correcto. Un balón bien colocado suele ser más difícil de defender que uno simplemente golpeado con fuerza.
«Siempre golpeaba lo más fuerte posible — hasta que aprendí que un balón bien colocado anota muchas más veces.»
Error 1 — Saltar demasiado pronto o demasiado tarde
Muchos principiantes saltan en el momento equivocado, golpeando el balón en un punto desfavorable — demasiado bajo, o justo después del punto más alto de su salto.
La solución: practica tu carrera de aproximación por separado del salto. Cuenta tus pasos en voz alta durante el entrenamiento hasta que el ritmo se vuelva automático.
Error 2 — Golpear el balón con el brazo flexionado
Un brazo flexionado genera poca potencia y control, y aumenta el riesgo de que el balón se vaya a la red.
La solución: extiende completamente el brazo en el momento del contacto. Golpea el balón en el punto más alto de tu salto, no después.
Error 3 — No mirar la cancha
Muchos jugadores se concentran tanto en el balón que olvidan dónde está la defensa.
La solución: echa un vistazo rápido a la cancha durante tu aproximación para ver dónde está el espacio libre. Solo necesita una fracción de segundo.
El mejor ejercicio
Pide a un colocador que te envíe balones desde diferentes posiciones. Concéntrate en:
- Una carrera de aproximación y timing de salto consistentes
- Un brazo completamente extendido en el contacto
- Colocar el balón deliberadamente en lugar de solo golpear fuerte
Después de algunas sesiones, tu ataque ya se sentirá mucho más controlado.
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